
Puede definirse como una serie de directrices o formas de actuación o gestión municipal tendentes a conseguir un desarrollo sostenible del municipio desde el punto de vista social, económico y medioambiental.
El “Plan de Acción Agenda 21” nace en la llamada Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1.992. Después se han celebrado numerosos congresos internacionales relacionados con esta cuestión, de ellos, el más representativo fue la Primera Conferencia de Ciudades y Pueblos Europeos Sostenibles celebrada en Aalborg en 1.994, donde surge la denominada “Carta de Aalborg”, que compromete ya a las autoridades locales a planificar sus actuaciones desde el punto de vista de la sostenibilidad y la participación social.
Una de las primeras definiciones que se dio sobre desarrollo sostenible fue en la Conferencia Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo en 1987, la cual decía que “es el que satisface las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
Sin embargo, esta definición no era lo bastante completa por lo que con los años se ha ido modificando hasta que en 1994 se dijo que “el desarrollo sostenible es aquel que ofrece servicios ambientales, sociales y económicos básicos a todos los miembros de una comunidad sin poner en peligro la viabilidad de los sistemas naturales, construidos y sociales de los que depende la oferta de esos servicios” (ICLEI, 1994).
Podemos explicar de una manera sencilla el desarrollo sostenible comparándolo con un taburete que se sostiene mediante tres pautas:
En definitiva, se trata de que podamos desarrollarnos económica y socialmente, pero respetando, rehabilitando y preservando nuestro patrimonio histórico, cultural, medioambiental y paisajístico, todo lo que nos convierte en un lugar deseable para vivir.