
Para poder hablar de los primeros asentamientos que ocuparon el municipio, es necesario remitirse a la Prehistoria del Campo de Calatrava. Así, se encuentran restos aislados de ocupación humana en el Paleolítico Medio, las cuales se caracterizan por estar ubicadas al aire libre en las zonas interiores de las cuencas fluviales, generalmente arroyos. Pero existe un despoblamiento en el Paleolítico Superior, debido a la aridez del clima en esa época, lo que conlleva al empobrecimiento del medio y la falta de recursos materiales, aspectos que no favorecen la presencia humana en este período.
Es ya en el Neolítico final cuando se asiste al definitivo asentamiento humano en la zona, que desarrolló interesantes culturas como la del Vaso Campaniforme -pequeños fragmentos cerámicos-, cuyas ocupaciones se hacían tanto en llanuras como en cerros. Dentro de esta cultura destaca Oreto -al lado de Granátula de Calatrava-, aunque generalmente esta tendencia se ha encontrado en las zonas más orientales de la provincia. Estas manifestaciones serían el precedente de las desarrolladas en la Edad del Bronce, que darían lugar a las Motillas -pequeños montículos artificiales- y los poblados en altura o en cerros. Como ejemplos significativos en las inmediaciones del territorio de Bolaños destacan la Motilla de los Palacios y el Cerro de los Castillones.